La dentadura perfecta existe, y un tipo de dentadura inigualable en belleza es la que exhibe los dientes frontales separados, ¿no me creen?, miren fijamente a Madonna, ¿alguien lo pondría en duda acaso?, me doy media vuelta y ahí está mi astro mexicano, el cantante Luis Miguel.
En cuanto a belleza no hay nada escrito, y los dientes son parte fundamental de cualquier rostro, entregando el complemento indispensable para que los labios luzcan jóvenes y el rostro tierno, como un durazno recién cosechado.
Los dientes de oro, los frenillos y incluso la falta de dientes, también tienen su encanto, si la mujer que los lleva, los sabe llevar bien, con estilo y actitud.
Hay una canción muy divertida al respecto que habla de Pedro Navaja, describiendo muy bien a un matón con actitud y desenfreno ante la vida, sufriendo y gozando, al ritmo de una salsa picante.
Los dientes separados según algunos supersticiosos, atraen la buena suerte, probablemente así sea y por eso es que vemos tantos famosos en sus inicios con ese tipo de dentadura, que luego de algún tiempo se vuelven parejos y miliguales, para no marcar ninguna diferencia con el resto, o al menos, con su ideal de belleza.
Es lamentable el nivel de complejo que existe por tener algún defecto en la dentadura, si aprendiéramos a sacarle partido a esas pequeñas imperfecciones, seguro seriamos más felices y quién sabe si la buena suerte se deje caer por el simple hecho de tenerlos así, por último, servirán para limpiar algo a través de ellos.
Foto: Flickr