Si cuidan sus pies, no sólo ellos se lo agradecerán, sino también su espalda. Para comenzar a cuidarlos apropiadamente, tienes que seguir una rutina diaria, que incluya la higiene, la atención de las uñas, la piel y los zapatos que usas.
Veamos cada uno de estos puntos en detalle:
Higiene: A menudo cuando nos duchamos ignoramos los pies, y ni siquiera los jabonamos, ni masajeamos como el resto del cuerpo. Tienes que tomarlos en cuenta de la misma forma que el resto del cuerpo y secarlos bien después del baño, sobre todo entre medio de los dedos.
Mantén una piedra pómez en tu baño y frótala suavemente por tus pies, en especial los talones.
Cámbiate los calcetines a diario, es increíble la cantidad de gente que se los pone más de un día, lo que genera malos olores y hongos. Usa talco para pies.
Uñas: Recorta las uñas con cuidado y límalas una vez por semana.
Humectación: Aplícate la crema corporal sobre los pies también, esperando a que se absorba completamente.
Zapatos: No uses zapatos demasiado ajustados, ya que romperán los talones y los dedos, además de obstaculizar tu caminata. Revisa los zapatos de tus hijos a menudo, para cerciorarte que no le quedan pequeños, ya que los pies de los niños son tan suaves y flexibles que se pueden adaptar fácilmente a dos tallas menos.
Para comprarle zapatos, haz que se pare sobre una hoja blanca y escribe todo el contorno del pie, luego con ese molde mide la planta de los zapatos y fíjate que tenga dos centímetros más antes de probárselos.
La mejor hora para ir a comprar zapatos, es por la tarde, y el mejor material de un zapato, es el cuero genuino.
Un secreto: Aplícate crema humectante todas las noches en los pies, y luego ponte calcetines, ya verás en una semana la diferencia.
Fotos: (aussiegall) flickr, (A.A.) flickr